miércoles, 25 de noviembre de 2009

LOS LAKERS COMIENZAN SU DINASTIA


La temporada 1999-2000 fue el principio de una nueva era en la historia de los Lakers. El equipo contrató al entrenador Phil Jackson, líder de los Bulls de Jordan, y por primera vez en 31 años jugarían sus partidos de casa en un lugar que no fuera el mítico Great Western Forum, ya que un nuevo pabellón, el Staples Center, fue construido en el centro de la ciudad.
Tras una temporada regular brillante (67-15) en la que
Shaquille O'Neal consiguió el MVP de la temporada y el MVP del All-Star Game, los Lakers llegaban a playoffs más fuertes que nunca en los últimos años. En primera ronda sufrieron para eliminar a Sacramento Kings (3-2), aunque en las Semifinales de Conferencia pudieron relajarse más tras eliminar a Phoenix Suns en cinco partidos. El problema llegaría en las Finales de Conferencia, una serie tanto legendaria como dura para el conjunto californiano.
Los Lakers se asomaron al precipicio en el último y definitivo 7º partido que les enfrentaba a
Portland Trail Blazers, quienes llegaban eufóricos después de empatar un adverso 3-1 en la eliminatoria. La machada de los de Oregón parecía gozar de más consistencia y realidad a medida que se avanzaba el partido, tanto, que se marcharon al último periodo con un favorable 71-58 que parecía definitivo. Todo se torno en contra a raíz del enfervorecido espíritu ‘Laker’ que sirvió para endosar un parcial de 15-0 que espantó todo tipo de fantasmas y malos augurios.
Los Angeles se comportaron como su nombre indica y remontaron la mayor desventaja efectuada en el último cuarto en la historia de Playoffs (13, superando el récord que ellos mismos ostentaban desde
1973 (6), compartido con los Warriors (1975) y los Bullets (1979)) para auparse a sus primeras finales desde 1991 tras superar finalmente 89-84 merced a un histórico 31-13 en el último y definitivo cuarto.
Ya entrado el último cuarto, aparte del poderío que ofreció tanto Shaquille como Kobe, se juntaron el hambre no con las ganas de comer, sino de ser comido. Con ello me refiero básicamente a la irrupción de O’Neal en el último período, a la cual se sumó la inoperancia ofensiva de Portland, 5 de 23 en tiro, después de anotar en torno al 50% en el resto de encuentro.
Shaquille O'Neal hizo inútil las dobles y hasta triples defensas que recibió durante el encuentro, anotando 9 puntos en el último cuarto incluyendo un imponente alley-hoop para poner la puntilla (85-79 con 40 segundos por jugar) y erigirse así, como decisivo en la remontada final. Aquel instante repleto de emotividad, con O'Neal corriendo la cancha rebosante de alegría, marcó un punto de inflexión en la leyenda del Threepeat. O'Neal, que hasta el final del tercer cuarto, estaba siendo anulado por la defensa de los Blazers, finalizaría con 18 puntos (8-12 desde la línea) y 9 rebotes, mientras que el otro eje que permitió consumar la hazaña responde el nombre de Kobe Bryant, quien con 25 puntos, 11 rebotes, 7 asistencias y 4 tapones brilló como nunca. Él mismo afirmó que “estos partidos es lo que enmarcan a los campeones” y que "había soñado jugar un séptimo decisivo partido desde que era niño y tener esta oportunidad te hace sentir bien".
Rasheed Wallace, genio y figura de Portland aquella noche anotando 30 puntos, desperdició dos tiros libres cuando su equipo marchaba 81-79 abajo con 1:25 por jugar. Scottie Pippen, que acabó con dobles dígitos (12 puntos – 10 rebotes) sentenció: "Hemos perdido el partido nosotros, los Lakers no han ganado nada y ni mucho menos son el mejor equipo de la liga", no menos razón añadió que "nadie dio un duro por nosotros cuando marchábamos 3-1 en la serie, creo que hemos hecho mucho más de lo que la gente esperaba de nosotros”.Tras salir milagrosamente vivos, los Lakers se enfrentaron ante Indiana Pacers en las Finales de 2000, las primeras desde 1991. El equipo venció en seis partidos, ganando el primer anillo desde el año 1988. O’Neal fue nombrado con su primer MVP de las Finales, logrando su tercer MVP en esta temporada.

SIGLO XXI GLOBALIZACION DE LA NBA


Con la entrada del nuevo milenio, la NBA abrió definitivamente sus fronteras al mundo y desde entonces, el goteo de jugadores internacionales no ha cesado. Lo que durante la década de los 80' suponía una utopía ver desfilar por los pabellones americanos a un jugador extranjero, hoy supone un hecho aceptado con total naturalidad.
El honor de la primera elección de un jugador extranjero en el draft le corresponde al exótico Yasutaka Okayama, un pívot japonés de 2.38 que fue seleccionado en octava ronda del
draft de 1981 por Golden State Warriors y que nunca piso la NBA. Para dar con el primer europeo elegido tenemos que avanzar un año más, en 1982, cuando Boston Celtics eligió en novena ronda al griego Panayoti Giannakis. Pero esto no dejan de ser curiosidades, el draft que marcó la pauta en este sentido fue el de 1985, donde fueron elegidos Detlef Schrempf (Alemania), Fernando Martín (España), Arvydas Sabonis (URSS), Gunther Behnke (Alemania) y Georgi Glouchkov (Bulgaria). Este último fue el primer europeo en desembarcar en la NBA en 1985. Desde entonces, la evolución del baloncesto europeo unido a sus éxitos, la labor pionera de jugadores como Detlef Schrempf, Drazen Petrovic, Toni Kukoc, Rik Smits, Vlade Divac o Dino Radja a la hora de allanar el camino a sucesores como Dirk Nowitzki, Peja Stojakovic, Yao Ming, Pau Gasol, Tony Parker o Manu Ginobili ha desembocado en la globalización total de la liga.
Más de 60 países han paseado a, como mínimo, un jugador por la NBA. En algunos casos, las franquicias han aprovechado el tirón comercial que sufrió la NBA con el impacto descomunal que causó Yao Ming que fomentan la contratación de jugadores extranjeros para aumentar en publicidad, interés y seguimiento.
Oficialmente,
Akeem Olajuwon, dada su nacionalidad nigeriana, es el primer jugador no americano en ser elegido número 1 del draft de 1984. El primer extranjero en convertirse en número 1 sin pasar por la NCAA fue el chino Yao Ming en 2002. En cuanto a galardones, el primer extranjero en conseguir el MVP corresponde al canadiense Steve Nash en 2005, el primer europeo en conseguirlo fue el alemán Dirk Nowitzki en 2007, mientras que el título de primer Rookie del Año extranjero va a parar al español Pau Gasol en 2002. El primer europeo en disputar un All-Star Game fue el alemán Detlef Schrempf en 1993.

LOS SPURS GANAN LA GUERRA


En cuanto a las Finales de la NBA de 1999, fue lo más parecido a una guerra en el ámbito deportivo, dos franquicias con sed de victoria como eran San Antonio Spurs y New York Knicks se daban cita al final de una temporada, cuanto menos, extraña, debido al cierre patronal que obligó a que la campaña comenzara en febrero y tan solo se disputasen 50 partidos de liga regular.[65]
Tim Duncan y Latrell Sprewell, tres jugadores totalmente diferentes en cuanto a personalidad y a estilo de juego, organizaron uno de los duelos más apasionantes de la historia de las Finales de la NBA en el quinto encuentro de la serie. Aunque Sprewell superara a Duncan en anotación, 25-15 en la mitad y 35-31 en el partido, los Spurs se hicieron con la victoria y conseguían el primer campeonato en su historia, además de convertirse en el primer equipo procedente de la ABA en ganarlo.
“Fue una fabulosa batalla protagonizada por dos fabulosos jugadores”, comentó
Mario Elie, que ya había ganado con los Rockets dos anillos ha mediados de los 90.
Con
Patrick Ewing lesionado el tendón de Aquiles, los Knicks no podían parar a Duncan, jugador de segundo año y autor de 15 de los 28 puntos finales de su equipo. Sin embargo, las alabanzas a Sprewell no paraban de llegar, tanto por parte de Gregg Popovich, entrenador de los Spurs (“Spree estuvo increíble”), como de Doug Collins, entrenador de la NBA y comentarista de la NBC por entonces (“este tipo es increíble”).
Tim Duncan lograría su primer MVP de las Finales y sería el principio de una bella era en San Antonio Spurs.

EL MILAGRO DE SEAN ELLIOT


En lo que ya se conoce como el ‘retorno milagro’, el alero Sean Elliot, de San Antonio Spurs, volvía a las canchas a la edad de 32 años, pero lo más significativo de todo ello es que lo hacía tras someterse a un trasplante de riñón donado por su hermano mayor Noel, convirtiéndose así en el primer deportista profesional que regresaba a la competición activa después de recibir semejante trasplante.
A San Antonio se le presentaba la inmejorable ocasión de colarse en una final por primera vez en su historia y enfrente estaba Portland, especialista durante aquella época en desechar ventajas aparentemente inamovibles (las más sonadas: ésta y la que protagonizarían el año próximo ante Lakers, de nuevo en las finales de conferencia). San Antonio partía con el factor cancha, del que supieron sacar partido en el primer envite. El segundo y tras el desarrollo del mismo, tenía toda la pinta de marchar a Portland, con lo que la eliminatoria, volviendo al
Rose Garden, se iba a poner cuesta arriba. Todo ello hubiera sido posible sino estuviera de por medio la refulgente figura de Sean Elliott.
La situación pintaba en bastos para los pupilos de
Gregg Popovich, que llegaron a tener 18 puntos de desventaja en el tercer cuarto, pero que a base de triples, principalmente del protagonista, Elliot, quedaría en nada entrados en el último minuto, donde la insólita exhibición de Elliott adoptaría visos divinos.
Todo vino precedido por un decisivo tiro desde la línea de personal, errado por
Damon Stoudamire con 12 segundos por jugar y el marcador 85-83. De ese modo se abría la puerta del triunfo para San Antonio. Popovich pidió tiempo, y Elliot, ‘on fire’ durante todo el encuentro, sería el encargado de culminar la remontada, en un partido en que la única ventaja que obtuvo San Antonio fue la definitiva. Anotó su 6º triple – 2º en el último minuto – faltando 9 segundos y ante las desenfrenadas defensas, primero de Augmon (quién rozó el robo), después de Rasheed Wallace (llegó tarde al punteo), para jolgorio multitudinario de las 35.260 almas que poblaban un rebosante Alamodome.Entre Jim Jackson y Walt Williams no serían capaces de sacar jugo a una posesión que desvaneció cualquier esperanza de triunfo.
Este 2º partido no solo supondría la casi beatificación de Elliot, sino que los efectos secundarios psicológicos que originó este mazazo, fueron irreversibles. Tanto, que caerían vapuleados en los dos encuentros posteriores en Portland, para hacer presencia en su primera final NBA. Sobra decir que posteriormente se proclamarían campeones en una temporada que muchos se han aventurado a tildar de descafeinada. En San Antonio relucía el sol más que nunca, y ese
31 de mayo instalaba su porción en la historia de la franquicia, en un día que pasaría a renombrarse como el Elliott's Memorial Day Miracle.

3+1: "LARRY JOHNSON RESURRETCTION"


Los Knicks veían como Indiana daba la vuelta a la tortilla - en lo que ya bien era un clásico del Este en la década de los 90’ - y su ventaja se dilapidaba con el paso de los segundos en las Finales de Conferencia de 1999, mientras su estrella, Patrick Ewing, atendía expectante vestido de calle desde el banquillo, a causa de una lesión en el tendón de Aquiles.
Caían 91-88 en el tercer partido después de que
Mark Jackson pusiera la sentencia al servicio de Indiana con 11.9 segundos por disputarse y con un milagro que anhelar por parte de los hombre de Jeff Van Gundy. El elegido no era otro que Larry Johnson, que sobrepasó el límite de lo insospechado, consiguiendo una de las canastas más increíbles en su conjunto de toda la historia de Playoffs. Como si un triple para mandar el encuentro a la prorroga le pareciera insuficiente, LJ se encargó de anotar 4 puntos en una misma jugada merced a un 3+1[63] que obtuvo de la agobiante defensa de Antonio Davis (lo tenía acorralado) ante la inaudita mirada de Larry Bird y que dio la victoria a New York en el Madison Square Garden para devolver la ventaja en la serie a su equipo, 2-1.
"No creía lo que veía, fue como un shock" afirmó Johnson. Tras anotar el triple, Childs corrió hacía él para rogarle que anotará el tiro libre y después celebraran lo que fuese necesario. No querían permitir que la euforia empañase un momento tan histórico. Aún restaban 5.7 segundos, pero curiosamente, un nativo de New York, Mark Jackson, erraría el triple decisivo para desatar el delirio en las gradas, aún más si cabía.
“Es el primer 3+1 que he visto que decida un partido. Es un final increíble” apuntó un eufórico Jeff Van Gundy.
Sin embargo, no solo por tan emotiva acción se encumbró a Johnson en esta serie, sino que su importancia durante todo el encuentro fue más allá que la gloriosa y detonante acción final. Larry había consumado la que sería a la postre, su mejor actuación en un encuentro de Playoffs, 26 puntos con 11 en el cuarto periodo, en el que New York tuvo que levantar un marcador adverso en gran parte del partido (marchaban 8 abajo a falta de 3:21).
De todos modos, la repetición puede ayudar a disipar dudas, y es que resulta complicado percibir si la falta se produce antes o durante el desarrollo del tiro. El caso es que la polémica estuvo servida (Haciendo un paréntesis desde un punto de vista particular, creo que la falta es previa al lanzamiento). "No estaba intentando hacerle falta, pero si lo hice, fue antes de que se levantase” declaró Davis.

SEGUNDO "THREE PEAT" Y FIN DE LA LEYENDA


Motivado por la eliminación ante los Magic, Jordan se entrenó intensamente para la temporada 1995-96.[54] Los Bulls, reforzados por el especialista en rebotes Dennis Rodman, arrasaron en la temporada regular, comenzando la liga con 12 triunfos consecutivos y llegando a mitad de temporada con un balance de 41-3[55] para finalizar con 72-10, el mejor récord de la historia de la NBA. Jordan lideró la liga en anotación promediando 30,1 puntos por partido[57] y ganando el MVP de la temporada y del All-Star Game. En playoffs, los Bulls tan sólo perdieron tres partidos en cuatro rondas, venciendo a Seattle SuperSonics de Gary Payton y Shawn Kemp en las Finales. En una verdadera batalla en todo el sentido de la palabra, los Bulls de nuevo consiguieron con la ayuda de Dennis Rodman el título que hacia ya 3 años los Bulls no ganaban, los Bulls mostraron un nivel sorprendente con un Scottie Pippen, y un Brian Williams inspirados, Jordan fue nombrado por cuarta vez MVP de las Finales, superando así a Magic Johnson.
En la
temporada 1996-97, a punto estuvieron de completar otra temporada más de 70 victorias, tras perder los dos últimos partidos y finalizar con un 69-13.[58] Sin embargo, ese año Jordan fue vencido por Karl Malone en la lucha por el MVP. Chicago llegó por quinta vez a las Finales de la NBA, donde este año tocaba el Utah Jazz del dúo Karl Malone-John Stockton. La serie ante los Jazz destacó por dos de los momentos más memorables de la carrera de Michael Jordan. El primer encuentro lo ganó Chicago con un tiro en la bocina de Jordan, ante la defensa de Bryon Russell, con solo 2 segundos en el reloj, para que los Bulls se llevaran el primero de esa intensa serie. En el quinto partido, un Jordan con fiebre anotó 38 puntos para romper el empate a 2 que reinaba en la eliminatoria.[59] Los Bulls vencieron 90-88 y después consiguieron la victoria definitiva en Chicago cerrando aquel encuentro con una memorable asistencia de Jordan para un enceste de su compañero de equipo Steve Kerr (el jugador con el mejor porcentaje en triples de la historia) (4-2); los Jazz intentarían igualar el marcador con una última jugada, pero Scottie Pippen interceptó el balón y dio una asistencia a Toni Kukoc quien cerró el encuentro con una clavada. Jordan recibió, por quinta vez, el MVP de las Finales.
En la
temporada 1997-98, los Bulls bajaron un poco el pistón, logrando un balance de 62-20 con MJ promediando 28,7 puntos y liderando la liga en anotación, ganando el MVP de la temporada y del All-Star, y siendo nombrado en los primeros quintetos de la temporada y en el defensivo. Por tercera vez consecutiva ganaron la Conferencia Este y se colaron en las Finales de la NBA de nuevo ante Utah Jazz, pero esta vez los Utah Jazz se quedaron con el mejor récord de la NBA, y se esperaba una seria final intensa con Karl Malone buscando revancha. Jordan mostró un nivel fuera de serie, en donde los Bulls en el cuarto partido, los Bulls prácticamente apabullaron a los Utah Jazz, quedando en la memoria de todos los que vivieron este encuentro, la peor derrota de las finales. En conferencia de prensa MJ dijo "Si el rival está mal, hay que seguir atacándole".
Tras ir venciendo 3-2 en los primeros cinco encuentros, los Bulls regresaron a Utah para disputar el sexto partido el
14 de junio de 1998. A falta de 40 segundos Chicago iba 86-83 abajo. Tras un tiempo muerto pedido por Jackson, Jordan anotó una bandeja ante varios defensores de los Jazz, colocando al equipo un punto abajo (86-85). En la nueva posesión de Utah, Malone estaba situado en el poste bajo, defendido por Rodman. Tras recibir Malone el balón, Jordan llegó por detrás, le robó el balón y calmó la posesión subiendo la pelota. Frenó el ataque sobre la línea de tres, sobre la defensa de Bryon Russell. Tras unos instantes botando pausadamente el balón, Jordan se dispuso a atacar la canasta de Utah, rápidamente perseguido por Russell, quitándoselo de encima con una finta que le mandó unos metros para atrás y resbalándose.[60] [61] Jordan, sin defensa alguna, lanzó y anotó la canasta que acto seguido daría la victoria y el título a Chicago. Sería su última canasta con la roja de los Bulls. El Delta Center quedó totalmente en silencio, Jordan los calló con una genialidad. Dicha jugada sería repetida insaciablemente años después, siendo una de las canastas más famosas de la historia de la NBA. Tras un triple errado desesperado de Stockton, Chicago se aseguró su segundo "three-peat", o lo que es lo mismo, su sexto campeonato en ocho años. Siempre quedará la duda de a donde hubiera llegado este equipo si Jordan no se hubiera retirado. Michael fue de nuevo MVP de las Finales, promediando más de 30 puntos y anotando 45 en el último partido. Los seis MVP de las Finales de MJ es un récord en la NBA, seguido por los tres de Magic Johnson, Shaquille O'Neal y Tim Duncan.
Esta heroica actuación pareció ser el punto final perfecto para terminar su carrera. Con Phil Jackson terminando contrato, las probables bajas de Pippen (quién declaró su deseo de ser traspasado durante la temporada) y Rodman (que firmaría por los Lakers como agente libre), y el cierre patronal de la NBA (conocido como lockout), obligó a Jordan a anunciar su retirada el
13 de enero de 1999. La NBA se quedaba de nuevo coja. En su segunda rueda de prensa de retiro, rindió tributo a un policía de Chicago asesinado días atrás.

STOCKTON BATE EL RECORD DE ASISTENCIAS


Como había ocurrido otras tantas veces, Karl Malone recibió un pase de John Stockton para anotar un tiro de media distancia esquinado durante el segundo cuarto del partido que enfrentaba a Utah Jazz ante Denver Nuggets el 1 de febrero de 1995.
Aunque pareciera una asistencia más, aquella servía para colocarle en el primer puesto de la tabla de máximos asistentes con 9.922, superando al mítico
Magic Johnson. Después de que el histórico partido llegara a su fin, los 19.911 espectadores del Delta Center en Salt Lake City aplaudieron y ovacionaron al menudo base durante minutos.
“Mis compañeros de equipo han hecho que este récord ocurriese”, exclamó Stockton. “Ha habido algunos tiros increíbles que nunca olvidaré”. Refiriéndose a Malone, dijo: “Él ha sido responsable de muchos de ellos”.